11 de Julio de 2006Maritza Guaderrama
En general, cuando se realiza investigación sobre el uso de nuevos canales se establece como muestra para los proyectos segmentos de públicos objetivo cuyos perfiles se aproximan a los de los “usuarios medios” de Internet: personas entre 15-55 años, mayoritariamente hombres, laboralmente activos, con antigüedades medias de uso de la red superiores al año, etc., etc.
Esto es, sin duda, correcto.
No obstante, quisiera en este artículo poner el foco sobre todo un conjunto de población que hace usos muy particulares de la Red y que por quedar fuera de esas medias no suelen participar en los estudios. El objetivo es revelar cómo entre estos usuarios “raros” pueden encontrarse oportunidades para el desarrollo de nuevos servicios online
Read this article in english: “Odd” Internet Users
Cuando se piensa en Internet casi nunca pensamos en mujeres amas de casa mayores de 55 años o en hombres jubilados de más de 65 años ¿No es verdad? Pues la experiencia de más de seis años de estudios con usuarios de Internet nos ha dado la oportunidad de entender que la tecnología también está siendo apropiada por personas de este perfil de maneras diversas y a veces sorprendentes.
En un estudio sobre el uso de Internet como canal de comunicación que realizamos con mujeres mayores de 50 años, al inicio los resultados no parecían contradecir las expectativas de uso que atribuíamos a este segmento:
Sin embargo, aunque era “residual”, algunas mujeres habían generado usos curiosos:
Una de ellas utilizaba Internet para “chatear con las de su pueblo”. El ayuntamiento de su localidad natal desarrolló una página web del pueblo e introdujo una facilidad para el Chat. Pues bien, nuestra usuaria en cuestión había encontrado en Internet:
Otra de las entrevistadas comentaba que su hijo – estudiante de informática- la había convencido de hacerle una página web para que pudiera mostrar sus manualidades. Por esta vía, la mujer había aprendido a “colgar” sus trabajos y había recibido algún “encargo”.
El resto de las mujeres hallaban en Internet una magnífica fuente de información sobre:
En otro estudio sobre hábitos de ocio y viajes se incorporó a la muestra a personas mayores de 65 años. Aunque cuando, como cabía esperar, las resistencias a comprar por Internet fueron la tónica dominante, encontramos casos de “conversos” a las nuevas tecnologías: usuarios mayores que reconocían haber pasado de un rechazo claro a la compra por Internet a una práctica de compra totalmente desinhibida y diversa.
En muchos de estos casos, el patrón revelaba una situación curiosa de “inversión de la prescripción”. Hasta no hace mucho, en buena parte de las esferas del consumo, eran los adultos o las personas mayores los encargados de prescribir productos o servicios a los más jóvenes. Pues bien, Internet está invirtiendo este esquema: los más jóvenes son los que guían a los padres o a los abuelos hacia un uso más sofisticado de Internet.
Este era el caso de un hombre de 67 años, cuya hija estudiaba en Inglaterra y que le había enseñado a comprar billetes de avión baratos por Internet. Gracias a esto, los padres de la chica habían comenzado a disfrutar de una jubilación más activa aprovechándose de ofertas de vuelos en Europa. La consecuencia negativa – según señalaba con risa el propio entrevistado – es que la hija había recibido más visitas de sus padres de lo que quizás le hubiese gustado.
Otro de los casos curiosos que afloraron en ese estudio fue el de un señor amante del flamenco. En una ocasión no había tenido tiempo de comprar las entradas en el teatro y le pidió a su hijo que “se arriesgara” a comprarla por Internet. Pues bien, desde entonces – según el informante – no había espectáculo en Madrid o en provincia que no estuviera a su alcance.
Aunque en un primer vistazo cada uno de estos casos parece aislado, lo cierto es que cada vez más encontramos “usuarios raros” o usos inesperados de la red por parte de gente que no aparece en las medias estadísticas. Se trata de grupos de gente que se están aproximando a las nuevas tecnologías de manera diferente a como lo hacen los jóvenes o los jóvenes adultos. Ellos han llegado tarde al boom de internet – amas de casa de más de 55 años, jubilados, inmigrantes de escasa formación, etc. -, pero una vez que encuentran su sitio – o mejor, su uso – se convierten en usuarios fieles y asiduos del servicio con el que están satisfechos.
He aquí un reto interesante para la innovación tecnológica y para el desarrollo de nuevos nichos de mercado.